lunes, 6 de abril de 2015

Los Guardianes

QUÉ SON Y A QUÉ SE DEDICAN


Integrada por un selecto grupo de miembros de todas las razas, géneros y procedencias, el objetivo de este grupo es mantener el equilibrio, implicándose en todos los mundos y dimensiones conocidos hasta la fecha. Su lema es "Iustitia et Equilibrium", haciendo referencia a las dos máximas fundamentales de la organización. Por esta razón, algunos los conocen por las siglas IE.

De esta forma, actúan a gran escala, involucrándose en todas los acontecimientos o catástrofes importantes de cualquier realidad e interviniendo de forma disimulada para reconducirlas hacia el estado más apropiado.

Pero no solo proceden en caso de conflictos trascendentales a nivel universal. También cumplen muchas otras funciones:

* Salvaguardan la cultura de distintos mundos, recopilando y actualizando información de los mismos constantemente

* Aplican justicia independientemente del lugar, atrapando a quien ha cometido un crimen y decidiendo cómo enmendarlo

* Establecen acuerdos con entidades poderosas de cada región con el fin de discutir con los mismos en caso de que se rompa algunas de las normas que mantienen la balanza estable

* Seleccionan, entrenan y preparan a diversos elegidos de cada mundo que ayuden a traer paz. En ocasiones, algunos de estos terminan por unirse a los Guardianes

* Custodian la red de Portales más grande del Universo, permitiendo viajes instantáneos y regulando todas las entradas y salidas de un lugar concreto

Y muchas más aún por definir...

RELACIONES


A pesar de ser muy discretos en todo lo concerniente a sus métodos, los Guardianes se dan a conocer a los líderes o personas de mucho poder de cada zona en concreto. También negocian con aquellos que apoyan su causa.

MIEMBROS Y PROCESO DE ADMISIÓN


Generalmente, los Guardianes son seleccionados para ser entrenados desde pequeños debido a un acuerdo entre las familias y la organización. 

No obstante, aunque es una organización relativamente secreta, en ocasiones reciben peticiones de admisión. 

No hay ninguna discriminación relativa a la raza, género, orientación sexual o similares; los Guardianes consideran que todos pueden aportar algo. Sin embargo, se requiere que los componentes sean capaces de manejar un amplio abanico de habilidades. Aunque los niños se críen allí, si no superan una serie de estrictos exámenes teóricos y prácticos, tendrán que marcharse, lo cual se considera una gran vergüenza. No hay edad concreta para presentarse a dichas pruebas: cada individuo lo hace cuando se siente preparado.

Tampoco tienen problemas en aceptar miembros externos siempre y cuando se demuestre que sus motivaciones son las adecuadas, por lo que deberán atravesar estrictos controles de revisión mental.

ROLES DENTRO DE LA ORGANIZACIÓN



ARCHIVEROS


Son aquellos encargados de trabajar con la información. Se dedican a actualizarla constantemente, y transmiten los datos necesarios al resto de miembros para que puedan ejecutar sus tareas. No solo recogen datos sobre lugares o situaciones; también poseen un registro de perfiles de individuos relevantes.


EXAMINADORES


Son los que realizan el trabajo de campo. Acuden a diversos lugares realizando misiones muy diversas: desde reconocimiento a recogida de información, pasando por evaluar a una situación o individuo conflictivo y determinar si es necesario intervenir o no. Dependiendo la gravedad del tema, serán ellos los encargados de solucionarlo o deberán pedir ayuda.



Tienen una relación muy estrecha con el resto de miembros, ya que deben colaborar con ellos constantemente. En ocasiones, adquieren permiso para llevar a cabo acciones propias de otros roles.


Suelen ser los más versátiles.


JUECES


Son aquellos que determinan el protocolo a seguir aunando los informes de Archiveros y Examinadores. Dictaminan como debe actuarse frente a una amenaza concreta. También se encargan de juzgar a diversos criminales e imponerles una sentencia, así como de establecer las compensaciones.




EJECUTORES


Son los encargados de llevar a cabo las decisiones de los Jueces. Por regla general, suelen ser los más aptos en combate de todos los miembros. Enfrentan situaciones adversas de considerable peligro, por lo que requieren nervios de acero. A las misiones de importancia, suelen ir acompañados por un Examinador que maneja la información.

CONSEJO

Reúne a los miembros que más valía han demostrado. Coordinan al resto e intervienen en los aspectos más relevantes. Asumen el liderazgo en caso de crisis, si bien oficialmente no hay un jefe establecido.


A excepción del Consejo, se considera que todos los miembros tienen exactamente el mismo valor.


JERARQUÍA DENTRO DE LA ORGANIZACIÓN


Una de las razones por las que los puestos dentro de la organización son tan codiciados son las recompensas inherentes a los rangos: los Tréboles.


El rango de cada miembro se mide en función del número de Tréboles que posea (entre uno y seis). Por cada misión completada, se adquiere una parte de un Trébol, cuya envergadura depende de la dureza de la misión. Cuanto más Tréboles se tengan, mayor poder de decisión e independencia se poseerá.



Pero, ¿qué son los Tréboles? Aunque su naturaleza no queda muy clara, parece que otorgan a la persona que los posee un poder superior. Según algunos entendidos, se trata de una especie de desbloqueo dentro de la misma persona. Otros afirman que no son más que energía pura. Y también hay quien dice que puedes pedir un deseo por cada Trébol, de mayor fuerza a medida que acumulas más.



Un hecho confirmado por los Guardianes es que los Tréboles deben tratarse con mucho cuidado; si un miembro sobrepasa el límite de los permitidos, seis, las consecuencias serán catastróficas.



En cualquier caso, lo único que queda claro de estos misteriosos elementos es que son deseables.











sábado, 4 de abril de 2015

Un caos especial

DATOS PERSONALES


NOMBRE

Quimera. Sin embargo, rara vez la llama así nadie que no sea su madre enfadada. Desde pequeña, se ganó el sobrenombre de "Raposa" por estar jugando siempre con su lince, al cual los demás tendían a confundir con un zorro. A pesar de que esa palabra solía emplearse como insulto contra ella, la chica lo transformó y adaptó hasta convertirlo en "Rai". Y así es como suele presentarse.

FAMILIA

Wartrix.

RELACIÓN DE PARENTESCO

Hija de Axelia Wartrix.

No se le conocen más parientes vivos.

RAZA A LA QUE PERTENECE

Aparentemente, humana. Indicios de pertenencia a otra raza no confirmados.

FECHA Y LUGAR DE NACIMIENTO

Siete de febrero de hace 21 años, en algún lugar de Vadsø, provincia de Finnmark, Noruega. O eso parece...

LUGAR DE RESIDENCIA

Su domicilio está registrado en Cat Street, en el distrito de Shibuya, Tokyo (Japón). No obstante, casi nunca se queda allí. Desde siempre, habita en la base de la FE (Fuerza Equilibrium), que dirige su madre.

ORIENTACIÓN SEXUAL

Presumiblemente, heterosexual

OCUPACIÓN

Estudiante a distancia de tercer año de Humanidades en la Universidad de Tokyo (Todai)

No obstante, su verdadero trabajo es entre los Guardianes de IE. Se trata de una organización integrada por toda clase de razas y con un amplio abanico de habilidades que lucha por mantener el equilibrio entre los los diversos seres del mundo. Así, corrigen las situaciones extremas y recogen toda la información posible. Intervienen en casi todos los acontecimientos relevantes. Son los encargados de mantener la balanza.

Ella es una Examinadora. Su misión consiste en acudir al terreno en cuestión y determinar si un individuo o situación es lo suficientemente grave como para requerir la implicación de la asociación. En caso contrario, ella es la responsable de arreglarlo e informar de lo ocurrido.

Si quieres saber más sobre los Guardianes, consulta este enlace:

http://elsietedetreboles.blogspot.com.es/2015/04/los-guardianes.html

ESTADO DE SALUD

Sistema inmunitario muy superior al de una persona normal. Rara vez enferma. No tiene heridas ni lesiones importantes. No se le conocen alergias ni ningún tipo de trastorno.

POSESIONES

ARMAS

Ninguna propia. Se especializa en el manejo de espadas y dagas.

MASCOTAS

Suele ir acompañada de un lince con extrañas marcas de color negro en el pelaje, cuyo nombre es Ruido

OTRAS POSESIONES

Nada relevante

DESCRIPCIÓN FÍSICA Y PSICOLÓGICA

APARIENCIA

Melena negra corta, lisa y negra. Ojos de color violeta intenso.

Ronda el metro setenta y cinco. Pesa aproximadamente unos 55 kg. 

PERSONALIDAD

Es una persona realmente curiosa, con enormes deseos de saberlo todo y que rara vez dejar escapar la ocasión de descubrir algo nuevo. Siente enormes ansias por aprender, y es ante todo autodidacta. Terca, rebelde y muy espabilada. Desconfiada por naturaleza. Sumamente discreta, capaz de granjearse la confianza de extraños con facilidad.

HABILIDADES ESPECIALES:

Considerablemente inteligente. Muy hábil y veloz. Cinturón azul de Hapkido. Dominio decente de la espada.

PODERES

Es una Psíquica de increíble potencial, aunque, a pesar de su entrenamiento, no ha logrado desarrollarlo. Únicamente domina algunas habilidades básicas:

- Lectura del Aura: Capacidad para percibir el aura de cualquier otro ser. De esta forma, es imposible pillarla por sorpresa, y puede obtener cierta información sobre la naturaleza e intención de alguien con un solo vistazo.

- Comunicación telepática limitada: Puede mantener conversaciones mentales siempre y cuando su interlocutor se encuentre dentro del campo visual.

Es capaz de emplear parcialmente la Eoloquinesis, una de las cuatro Artes de Control Elemental. De esta forma, puede controlar y manipular las corrientes de Aire. Aún le falta mucho por aprender. Actualmente, domina las siguientes técnicas:

- Puñetazos / patadas de Aire: Al realizar uno de estos dos movimientos, puede lanzar formaciones de aire comprimido que no solo le permiten atacar a varios metros de distancia, sino que además multiplican por diez la fuerza habitual de estos dos movimientos.

- Escudo de Aire: Moviendo rápidamente las manos en círculo, puede crear una pantalla de aire casi instantánea capaz de desviar de forma muy rápida un ataque directo

- Dagas de Aire: Moviendo los dedos con rapidez, es capaz de lanzar a la vez numerosas formaciones de aire comprimido capaces de provocar pequeños cortes en la piel humana.

- Habilidad superior: Su dominio del Aire le permite cubrir varios metros de un solo salto, correr a gran velocidad, esquivar con facilidad y trepar sin apenas esfuerzo. Además, puede realizar impresionantes movimientos empleando ráfagas de viento para desplazarse.

- Aceleración / Ralentización: Las manipulación de las corrientes le permite retrasar o acelerar cualquier caída mediante la alteración del rozamiento que provoca el aire.

Pero su verdadero talento natural es el Ilusionismo. Posee la capacidad de influir en la mente de los demás para confundir su percepción, creando nuevas realidades, o de proyectar imágenes de su propia mente, aunque esto requiere mucha más energía. 

lunes, 30 de marzo de 2015

Mamá, no entiendo nada

Cuando era pequeña, solía a acribillar a preguntas a todo aquel adulto incauto y desprevenido que se me pusiera a tiro. Tanto era así que más de uno, cada vez que me veía, se apresuraba a iniciar una conversación con mis padres para no dejarme intervenir, ya que me habían enseñado que "era de muy mala educación interrumpir a los mayores"

En cierta ocasión, siendo aún una cría, pasé por el salón de mi casa, perdida en mis alegres juegos, y vi a mi madre, que acababa de pintarse las uñas y se afanaba por terminar algún documento incomprensible para mí. Recuerdo a la perfección el color: era un rojo intenso que muy pocas veces le he visto utilizar. Aunque era consciente de que a las personas grandes no les gustaba nada que las interrogase cuando estaban ocupados, no pude evitar dar rienda suelta a mi curiosidad.

- Mamá - pregunté inocentemente - ¿por qué te pintas las uñas?

Ella levantó la vista del papel que tenía entre manos, pero no parecía molesta. Menos mal. Eso me daba la oportunidad de descubrir algo nuevo.

- Porque es bonito, chata - era así como me llamaban - ¿no te lo parece? - agitó los dedos para permitirme una mejor visión. Yo me encogí de hombros, poco convencida. 

- Entonces, ¿es por eso?

- Claro. Las mujeres se pintan las uñas para estar más guapas - reformuló su respuesta al tiempo que daba por finalizada la charla y volvía a concentrarse en su documento. El diálogo podría haber terminado ahí, pero aquel matiz me suscitó nuevas dudas.

- Espera... ¿Y si soy una mujer y no me gusta pintarme las uñas? ¿Eso me hace fea? - mi tono de preocupación era genuino. 

- No, cariño - me contestó, ya sin mirarme - pero es algo que hacen las niñas femeninas. 

- Pero a mí no me gusta pintarme las uñas - insistí

- Pues ya te gustará cuando seas mayor

- ¿Y si no es así?

- Será así - a aquellas alturas, se la notaba un poco harta. Por esa razón, aguardé unos segundos antes de atreverme a proseguir.

- Pero si es algo que hacen todas las niñas, ¿me hace menos niña el no querer pintarme las uñas?

- Es cuestión de ser femenina. Coqueta. De que te guste ir guapa - eludió la respuesta directa, y yo me di cuenta.

- Ah. 

Entonces, me acordé de uno de mis amigos de la infancia, al que le encantaba presumir de aspecto. Precisamente había jugado con él no hacía mucho.

- ¿Y si eres un niño y te gusta ir guapo?

- Puedes hacerlo, pero de forma distinta a las niñas.

Arrugué la nariz. En el colegio, solían llamarme marimacho cuando decía que me gustaban las espadas y odiaba jugar a las casitas. Pensé que, si defendía que las chicas podían hacer lo mismo que los chicos, debía defender también que ellos pudieran hacer todo lo que nos divertía a nosotras, o más bien, a ellas. Era lógico.

A pesar de que en ese momento no lo sabía, yo estaba defendiendo ideas feministas.

- ¿Y si mi amigo Fulano quisiera pintarse las uñas? ¿Por qué los niños no pueden?

Mi madre tachó una frase y me miró con el ceño fruncido.

- Tu amigo Fulano no quiere pintarse las uñas

- Claro, porque no puede. Pero, ¿y si quisiera?

- Los hombres no pueden hacer cosas de mujeres. Si no, se ríen de ellos. ¿A ti te parecería normal ver a un hombre por la calle con las uñas de colores, o te haría gracia?

Me lo pensé. Tendía (y aún tiendo) a tomarme las discusiones de forma personal. Recordé lo mal que me sentía cuando se reían de mí en el colegio, y lo triste que me ponía cuando algún chaval de mi clase me decía que no podía jugar al fútbol por mi sexo. Y no me pareció justo.

- No le veo nada divertido. De hecho, me parece triste. ¿Qué tiene de malo? ¿Por qué tendría que reírse nadie de él solo porque se eche un bote de pintura en las uñas? Tú dijiste antes que era bonito. Lo bonito debería poder hacerlo todo el mundo. Además, colorear en un papel lo hace todo el mundo, y pintarse la cara para disfrazarse también. No comprendo por qué colorearse las uñas no es lo mismo.

Mi madre se iba crispando por momentos. 

- No, yo dije que era bonito para las chicas. Nosotras somos las femeninas. Ellos pueden hacer cosas bonitas, pero diferentes de las nuestras. Las cosas son como son - parecía dividida entre la preocupación de quitarme aquellas ideas de la cabeza y las ganas de que la dejase en paz. Yo quise discutirle que aquellas no habían sido sus palabras exactas, pero no me pareció que fuese a servir de nada. De modo que seguí con mis cavilaciones.

- Pero si eso es así, alguien tiene que haberlo decidido. Alguien muy poderoso debe haber dicho que las niñas no pueden jugar al fútbol y los niños no pueden pintarse las uñas. A lo mejor ha sido el gobierno. Pero quien sea puede darse cuenta de que no es justo. Es como cuando papá y yo vamos al cine, y no hay ninguna película que nos guste, y entonces cambiamos de idea y vamos a la librería. - Me fui emocionando con la idea. Mi infantil ilusión, que nada sabía de la realidad, no conocía límites - ¿Por qué no me dices quién es? Podrías darme su teléfono, y así yo podría hablar con él o ella. Seguro que si me escucha...

- ¡Ya basta! - me interrumpió mi madre, casi gritando - ¡estás diciendo tonterías! No lo ha decidido ninguna persona. Es así, y punto. No hay nada que cambiar.

Y añadió esa frase que me han repetido hasta la extenuación y que tantas veces me ha hecho enfadar:

- Ya lo entenderás cuando seas mayor.

No sé qué cara debí poner. Probablemente, reflejó el desconsuelo que sentía, pues mi madre pareció ablandarse un poco.

- Oye, chata, no te preocupes. Mira, mamá está muy ocupada ahora mismo, pero cuando tenga un rato, hablaremos de mujer a mujer.

- Bueno - repliqué con voz monocorde. 

A pesar de mi corta edad, ya sabía que aquel momento no llegaría nunca. Aquella era la respuesta estándar que recibía cuando no sabían qué decirme. Siempre habría cosas que hacer. Y, cuando no, estaría tan cansada que lo único que querría es dormir. Comenzaba a comprender que mis preguntas se quedarían sin resolver si era yo quien buscaba las preguntas. Y añadí, con cierto deje de tristeza: 

- No estoy segura de querer crecer.

- ¿Cómo que no? - volvió a escandalizarse mi madre. Pobre mujer. Qué cría más pesada le había tocado - Hacerse mayor es algo natural. Ya verás como al final te gusta.

- Ya verás, ya verás... Siempre ya verás. Pues a mí no me parece nada divertido. No quiero crecer si voy a estar constantemente tan preocupada como tú.

Para mis adentros, pensé "y tan infeliz a veces"

Ella se alteró. A lo largo de los siguientes minutos, me soltó un discurso en el que justificaba lo mucho que trabajaba para que yo pudiera comer y comprarme libros, y la cantidad de preocupaciones que nadie abordaría por ella. Sin embargo, yo ya lo había escuchado antes, de modo que no presté demasiada atención. Tenía razón, claro, y sabía que era el momento ideal para desaparecer. Pero mi vena impertinente no pudo evitar replicar.

- No sé de qué sirve que la casa esté bien y tener dinero si no vas a disfrutar de ninguna de esas cosas.

"Y si no vas a tener tiempo para jugar con tu hija", susurró en mi cabeza una vocecilla maliciosa con un poco de rencor. Como siempre me gustaba tener la última palabra por más que me repitiesen que eso estaba muy mal, concluí a media voz:

- No entiendo a los adultos. El mundo que habéis creado es muy raro. Parece que os guste tener normas absurdas.

Pero mi madre ya no me escuchaba. Había retomado su trabajo con el dichoso documento...

                                             ----------------------------------

A día de hoy, tengo dieciocho años. He crecido, he entrado a la universidad y ahora soy legalmente adulta.

Mi madre se equivocaba.

Porque sigo sin sentir un especial deseo de pintarme las uñas. Ni de maquillarme, ni de ser "femenina" y coqueta.

Y, sobre todo, porque sigo sin entender nada.

miércoles, 28 de enero de 2015

Capitán

Supongo que ver a alguien hurgando en su propia vida hace que me pregunte por qué yo siempre evito la mía.

Lynx tomó aire. Frente a ella, el Portal centelleaba con un destello tenue, apagado. Aquella extraña superficie ondulante, que invitaba a rozarla con los dedos, poseía un brillo contradictorio: era opaco.Tan solo las finísimas líneas de luz plateada que se extendían por todo el Portal, a modo de precaria telaraña, mantenían viva la escasa iluminación. No obstante, a Lynx le parecía que rebosaba vida.

Había perdido la cuenta del tiempo que llevaba contemplando el Portal, sentada sobre hierba salvaje a la cual le vendría muy bien un poco de lluvia, pues comenzaba a teñirse de dorado. Aquella visión le provocaba sentimientos encontrados, y despertaba en ella dudas y sensaciones que llevaban dormidas mucho tiempo. Una parte de ella se moría por traspasarlo y dejarse llevar a donde fuera que aquel Portal la llevase. La otra deseaba salir corriendo.

- Eres idiota - se dijo en voz alta.

Se sentía como tal.Todo el mundo sabe que rebuscar en el pasado rara vez trae cosas buenas. Pero, por algún motivo, no conseguía marcharse de allí. Sus sueños a medias, la conversación de anoche, los recuerdos, y esa canción...

- Todo es culpa de esa estúpida canción - volvió a hablar sola, intentando convencerse a sí misma. Al ver que no lo estaba consiguiendo, comenzó a cantar.

Disimulo los dibujos 
que has dejado en mi piel.
Y me marcho por si acaso
vuelves a aparecer...

Apenas había terminado la estrofa cuando escuchó una risita burlona a sus espaldas. Se incorporó bruscamente. No debería haber nadie en aquel lugar. Era solo suyo. Pero no vio a nadie.

- Saludos, Lynx. Cuanto tiempo sin verte. ¿Te has cambiado de gafas?

La chica sintió que un escalofrío le recorría la columna vertebral de arriba abajo. Aquella voz aniñada, aquel tonillo insolente... eran inconfundibles.

- Rai - susurró, y nada más pronunciar ese nombre, la recién llegada se materializó ante sus ojos. Era una niña delgaducha que no aparentaba más de once años, con el cabello muy despeinado. Llevaba puesta una vieja sudadera de color rosa pálido. Lynx odiaba ese color.

- ¿Qué haces aquí? - le increpó.

- ¿Ahora te gusta el morado? Eso me sorprende tanto como me divierte - la niña ignoró sus preguntas haciendo un par de alegres volteretas. Al terminar la última, dio un ágil salto y quedó suspendida en el aire, sin que la gravedad le hiciese mella. Tras flotar unos segundos, terminó por adoptar la postura de sentada y moduló su altitud para poder mirar a la joven cara a cara.

- ¿Qué haces aquí? - repitió Lynx, sin perder la calma.

- Oh, querida, me sorprende que me lo preguntes... ¿Acaso no has sido tú la que me ha llamado? 

- ¡Claro que no! - Lynx trató de mantener el tono relajado, pero fracasó estrepitosamente- ¿Para qué iba a llamarte? Se supone que tú y yo somos una. Hicimos un pacto, ¿recuerdas?

- Lo recuerdo perfectamente. Estoy dotada de una memoria prodigiosa. Aunque tú no pareces tener esa suerte - Rai esbozó una sonrisa de medio lado.

La joven respiró hondo. En silenció, contempló a la niña, que se mecía en el aire con los ojos cerrados. Su interlocutora y ella compartían exactamente los mismos rasgos, aunque allí terminaba el parecido. Rai tenía el cabello por la cintura, más largo de lo que Lynx jamás lo había tenido, y su color era oscuro, casi negro. Los ojos de ambas, si bien poseían idéntica forma, también diferían en el tono, siendo los de Rai bastante más atezados. Además, la piel clara de la niña contrastaba con la de su acompañante.

- ¿Qué haces aquí? - repitió Lynx por tercera vez.

- He venido a recordarte quién eres.

- Querrás decir quién fui.

- No. Quiero decir exactamente lo que he dicho - Rai negó con la cabeza, como queriendo cambiar de tema - Mírate. Han pasado años desde la última vez que hablamos. Ahora levantas la cabeza, y rompiste las cuerdas que te ataban a la desesperación. Hace tiempo que dejaste de sentir el verdadero dolor. Ah, estoy satisfecha. Has mejorado mucho.

Lynx no pareció alegrarse con sus halagos.

- En ese caso, no logro comprender a qué has venido.

- Estoy aquí porque me necesitas. Has roto muchas ataduras, pero en tu interior albergas más de tus viejos miedos de los que quieres admitir. Sigues sin estar segura de quién eres, y no haces más que tratar de reafirmarte a la desesperada. Vives rogándole a tu pasado que vuelva. Dejaste atrás el invierno, y también el otoño, pero... ¿eres feliz en la primavera?

Las palabras de Rai seguían siendo tan certeras como siempre. Lynx casi se arrepintió de haber ido al Portal. Casi. Pero, en algún lugar remoto de su conciencia, tenía la esperanza de que aquella fuese la forma de encontrar el camino que no cesaba de buscar. "Tal vez era esto lo que quería cuando vine hasta aquí", pensó.

- ¿Y cómo puedes ayudarme tú?

- De la misma forma en la que puedes ayudarte tú misma. Al fin y al cabo, somos una. Necesitas despertar por completo. Aunque tengas miedo de consumirte. Aunque fracases y no cumplas las expectativas de los demás.

- Raifos, no estoy segura de poder hacerlo. Lo he intentado muchas veces, y...

- Tonterías. Intentarlo no es lo mismo que quererlo. ¿Acaso has olvidado quién eres? Tú no intentas las cosas. Las haces o no las haces. Y solo las llevas a cabo si realmente lo deseas. Tienes que olvidarte de cualquier otra consideración. Es TU vida. Tú eres la Dueño del Destino.

- Pero...

- ¡Basta de peros! Has pedido un camino, y vas a tenerlo.

- ¡Espera! Tal vez sea mejor dejarlo para otro momento. Yo...

- Ah, no. No te lo permitiré. No dejaré que sigas huyendo.

Los ojos de Rai se encendieron hasta convertirse en sendas luces color carmesí. Un fuerte viento comenzó a soplar a su alrededor. Lynx se dio cuenta de que no podía moverse. Impotente, contempló a la niña, que comenzó a cantar.

No fui capitán.
No fui ganador.
Fui solo un extraño.

Un turbulento remolino de recuerdos invadió la mente de Lynx. La brusca intrusión la hizo doblarse por la mitad. Jadeando, comenzó a ver, expuestos ante sí, todos y cada uno de sus errores. En su cabeza, no había lugar para nada más que para las ocasiones en las que había hecho las cosas mal. Visualizó aquellos acontecimientos de los que se arrepentía. Una vez. Y otra. Y otra.

Pero no se detuvo allí. Los recuerdos más dolorosos que tenía asediaron su mente. Sus ojos se nublaron. Inconscientemente, los dirigió hace el Portal. Fue lo último que vio antes de que su visión se oscureciese por completo.Ya no veía nada del paisaje que sabía que la rodeaba. Tuvo la vaga sensación de que estaba desplomándose al suelo, pero no sintió la caída.

No, no me adapté.
No quise ser la sombra 
de un monstruo vulgar.

Durante unos instantes, estuvo completamente segura de que iba a enloquecer...

... Y se vio repentinamente sumida en las sombras que tanto temía.

Silencio. Oscuridad. Vacío.

Dolor.

No quiero volver a sentirlo otra vez... Por favor...

"Tienes que recordar"

¡No quiero recordar!

"Tienes que recordar"

Era inmisericorde.

¡Basta, te lo ruego, basta!

Aún suena el cristal 
contra la pared
como hace años.
No pude gritar,
no salió la voz.

"Tienes que recordar"

Desesperada, Lynx recordó.

La estaba buscando por ti...

Finalmente, se había atrevido a asomarse a los peores rincones de su mente, aquellos que siempre había evitado. Como si no se tratase de su propia vida, como si se tratase de un espectador ajeno todo lo que había atravesado para llegar hasta ese momento, pudo verlo todo desde fuera, de forma objetiva.

Le sorprendió darse cuenta del cariño con el que recordaba escenas que nunca lo merecieron. Pero más aún el temor que invadía sus memorias de hechos que ahora se le antojaban insignificantes.

¿Por qué tengo tanto miedo?

Se dio cuenta de que muchas barreras que una vez le parecieron infranqueables habían caído. Lugares, personas, sentimientos. Todos se mezclaban en un confuso torbellino. Entraban y salían de su vida sin cesar. Siempre había odiado las despedidas, pero no puedo evitar alegrarse de ver como se esfumaban momentos concretos.

Realmente has cambiado mucho.

Fallos y aciertos. Fracasos y triunfos. Dolor y felicidad. Lo que había vivido y lo que no. Sus deseos y la realidad.

Una revelación prevaleció sobre los demás.

Era, en lo esencial, una humana más.

Y podía decidir.

No lograba sentir su cuerpo. Sin embargo, de alguna forma, cantó, y su voz se impuso a la de Rai, acallándola.

Si tienes valor, reconoce tu deuda y adiós.
Si tienes valor, me retiro un minuto en tu honor. 

Pero Raifos no iba a ponérselo fácil. No, ella no. La melodía se distorsionaba por momentos, como si se tratase de una radio mal sintonizada. La chica apretó los dientes. No estaba dispuesta a consentir que se le escapase la canción.

Has dejado de doler.

"Estoy orgullosa de ti".

Lynx siguió cantando.

Si tienes valor, reconoce tu deuda y adiós.
Si tienes valor, me retiro un minuto en tu honor.

Abrió los ojos. Estaba tumbada justo delante del Portal. La silueta de Rai estaba desdibujada. Lynx la miró, y Rai se lanzó hacia ella. La traspasó. 

Desapareció. 

Pero Lynx escuchó claramente su característica risilla malévola al oído.




Cuando era niña, solía creer que cuando creciese tendría por fin todas las respuestas que anhelaba. Suponía que desaparecerían todos mis rotos, y que no volvería a dudar del mundo. Pensaba que la batalla interna se apagaría y que nunca más me dividiría en dos. Que vería claro ante mí el camino a seguir.

Me pregunto hace cuanto me di cuenta de lo equivocada que estaba.


Y AUN ASÍ, BRILLO MÁS.


martes, 6 de enero de 2015

Frases de "La música del silencio"

"Era mucho tiempo, una larga espera. Sin embargo, no tanto teniendo en cuenta todo lo que había que hacer. Al menos, si quería hacerlo con cuidado. Si quería estar preparada."

"Mirándolo todo sin tener ni idea de lo que implica una mirada."

"Precioso y dañado"

"Al final, una nube tapó la luna. Qué engreída."

"Había días que te aplastaban como una losa. Otros eran veleidosos como gatos, se escabullían cuando necesitabas consuelo y regresaban más tarde, cuanto tú ya no los querías, incordiándote y reclamando tu atención."

"El movimiento fue tan tenso y lleno de ira que Auri temió partir el mundo por la mitad."

"En realidad, no sabía muy bien qué pasaba después. Pero confiaba en que, después de eso, el mundo empezara a ocuparse un poco de sí mismo, como un reloj de engranajes bien ajustado y engrasado. Era en eso en lo que confiaba. Porque sinceramente, había días en que se sentía en carne viva. Estaba harta de ser tan única."

"Entonces notó que el pánico se apoderaba de ella. Lo sabía. Sabía lo rápido que podían romperse las cosas. Hacías todo lo que podías. Te ocupabas del mundo. Confiabas en estar a salvo. Pero aun así, ella lo sabía. Podía llegar aplastándolo todo, y no podías hacer nada.

Y sí, sabía que ella no tenía razón. Sabía que todo estaba escorado. Sabía que su cabezaestaba desbaratada. Sabía que no era auténtica por dentro. Lo sabía."

"En otro momento, esa revelación la habría desbaratadopor completo [...] La habría torcido y enredado y le habría arrebatado toda esperanza. Pero no ese día. No con la verdad tan dulcemente expuesta ante ella. No con todo, de pronto, tan claro y tan evidente."

"Colofón

En las profundidades de la Subrealidad, con las baldosas calientes bajo las plantas de los pies, Auri oyó una débil y dulce música a lo lejos."

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Nota del autor.

[...]

- Los lectores esperan ciertas cosas de mí. La gente leerá esto y se llevará una decepción. No hace lo que se supone que tiene que hacer una historia normal.

Entonces Vi dijo una cosa que siempre recordaré:

- Esos, que se jodan. Esos pueden leer montones de historias. Pero ¿y yo? ¿Dónde están las historias para las personas como yo?

Lo dijo con apasionamiento, dureza y hasta un ligero enojo. Habría podido dar una fuerte palmada en la mesa. No lo hizo, pero a mí me gusta pensar que sí, que dio una palmada. Venga, digamos que la dio.

 - Deja que esas personas tengan sus historias normales - continuó Vi -. Esta historia no es para ellas. Esta es mi historia. Es para personas como yo.

Es una de las cosas más bonitas que me han dicho jamás.

[...]

La verdad es que le tengo mucho cariño a Auri. Esa muchacha extraña, dulce y dañada ocupa un lugar especial en mi corazón. La quiero mucho.

Creo que eso se debe a que los dos estamos un poco dañados, cada uno a nuestra extraña manera. Y lo que es más importante: ambos lo sabemos. Auri sabe que no es del todo auténtica por dentro, y eso hace que se sienta muy sola.

Yo la entiendo.

[...]

No puedo evitar pensar que muchos recorremos nuestro camino, día tras día, sintiéndonos ligeramente dañados y solos, y que estamos siempre rodeados de otras personas que se sienten exactamente igual que nosotros. 

[...]

Esta historia es para todas las personas un poco dañadas que hay ahí fuera.